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Calor y aire acondicionado en la oficina, conflicto seguro durante toda la época estival. Buscamos soluciones

Si trabajas en una oficina habrás vivido en más de una ocasión la violenta batalla que enfrenta a los trabajadores cuando la temperatura del exterior supera los 30 grados, algo que ocurre verano tras verano en la Costa del Sol. Sólo con una subida de 3 ó 4 grados en primavera, las diferencias entre los frioleros y los calurosos se vuelven tan irreconciliables como las que enemistan a los seguidores del Madrid o Barça como ejemplo.

El uso del aire acondicionado en la época estival se vuelve imprescindible en muchos de los entornos en los que nos desenvolvemos (personales y profesionales) y es que teniendo en cuenta que pasamos más de media jornada en la oficina, ésta se convierte en nuestro segundo hogar entre semana. Estas desavenencias se producen porque la percepción de la temperatura es individual y hay personas que soportan mejor el calor o el frío que otras.

¿ Cómo podemos solucionar este problema? ¿Cuál es la temperatura y las condiciones para que podamos estar todos a gusto en la oficina? ¿Se puede conseguir esto siendo eficiente y ahorrando?

Según la normativa sobre Seguridad y Salud en los Espacios de Trabajo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo indica que, en general, deben evitarse las temperaturas y las humedades extremas, los cambios bruscos de temperatura, las corrientes de aire y la irradiación solar excesiva a través de ventanas. Además la misma normativa indica que la temperatura en espacios cerrados debe ser de 17º la mínima y de 27º la máxima.

No obstante, verano tras verano la refrigeración en oficinas es un tema de controversia entre los trabajadores ya que la mitad de ellos nunca está conforme con la temperatura ambiental, llegando a generar problemas de convivencia y salud lo que a su vez provoca bajas laborales y absentismos en época estival.

El uso correcto de los aparatos de aire acondicionado está en las personas que lo controlan. Debemos ser conscientes que la tecnología es una herramienta a nuestro servicio y como tal tenemos que usarla y promoverla con sensatez y optimizar su uso.

Por eso proponemos una serie de consejos para utilizar el aire acondicionado de la manera más adecuada posible, haciendo además un uso eficiente de estos aparatos:

- La temperatura ideal para el invierno, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE), está entre 23 y 25º y en verano entre 21º y 23º (a tener en cuenta en el lugar en el que residimos), ajustar el termostato por encima no es recomendable, por encima y por debajo perjudica nuestro confort y desencadena consecuencias innecesarias. No bajar de 26ºC el aire acondicionado puede convertirse en misión imposible, porque existen numerosos factores que influyen en esta decisión. Repentinas olas de calor, concentración excesiva de equipos informáticos y de trabajadores en un mismo espacio, existencia o no de ventilación natural, iluminación, materiales y colores utilizados en el diseño de la oficina y la orientación son sólo algunos de ellos.

Según algunos estudios, las necesidades de aire acondicionado varían en función del género: los hombres tienden a reclamar temperaturas más bajas en las oficinas que las mujeres. La razón reside en las diferencias entre sexos en el metabolismo, la generación de calorías e, incluso, en la vestimenta que resulta más ligera y fresca en el caso de las mujeres, mientras que los hombres siguen acudiendo a la oficina en verano con traje, chaqueta y corbata.

- No orientes el flujo de aire frío directamente a las personas. Esto puede derivar en problemas de salud como los resfriados veraniegos, faringitis, dolores de cabeza o contracturas musculares.

- Asegúrate que se limpian los filtros por lo menos una vez al año para eliminar polvo, polen y gérmenes. Esto ayuda a prevenir alergias y además hace que el equipo funcione de manera más eficiente. - Si ponemos el aire acondicionado, las puertas y ventanas deben permanecer cerradas para conservar la temperatura de confort y evitar el derroche de energía innecesario.

- Programa los sistemas para que arranquen un par de horas antes de que comience la jornada laboral, y elige una temperatura media más estable para las horas siguientes. Estos dispositivos de regulación y control de la temperatura permiten mayor confort y un ahorro de energía de alrededor de un 20%. Y cuando no haya nadie en la oficina apaga el aparato con los mismos termostatos o relojes que utilizaste para programar su funcionamiento.

Y si no quieres utilizar aire acondicionado puedes apostar por una ventilación natural abriendo puertas y ventanas generando corriente de aire. Esto además es útil en los casos en los que se unen altas temperaturas con humedad (no funciona en caso de viento de terral, como ocurre frecuentemente en Málaga). Utiliza persianas y cortinas y viste con ropa ligera.

No podemos obviar la cuestión del consumo energético sostenible. Es importante tener en cuenta un dato contrastado: por cada grado de temperatura que bajemos el termostato, se consumirá un 8% más de energía.

La solución está en buscar un acuerdo entre los trabajadores, negociar la temperatura y aplicar todas las fórmulas a nuestro alcance para conseguir que el aparato de aire acondicionado sea un aliado en nuestro trabajo y no un tema de discusión año tras año.

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